Incluso los suelos de madera deportivos de la más alta calidad tendrán una vida útil significativamente reducida si no se mantienen adecuadamente.

La limpieza diaria debe realizarse con una mopa ligeramente húmeda; nunca salpique agua ni utilice limpiadores ácidos o alcalinos fuertes. Quite el polvo semanalmente y aplique una cera especial para suelos mensualmente para mantener el brillo del acabado. Cada 2 o 3 años, el suelo debe lijarse y renovarse para reparar arañazos y sustituir la capa antideslizante. Preste especial atención al control de la temperatura y la humedad del recinto: temperatura de 15 a 25 °C, humedad relativa del 45 % al 65 %, para evitar que el suelo se agriete o se abombe. Utilice palés para mover objetos pesados; nunca los arrastre directamente. Los tacones altos y los zapatos con clavos están estrictamente prohibidos. Si observa alguna deformación localizada o ruidos inusuales, contacte inmediatamente con un profesional para que lo inspeccione; nunca intente abrirlo usted mismo. Además, se recomienda mantener un registro de uso para registrar información como la limpieza, el mantenimiento y la frecuencia de los eventos. Un buen mantenimiento no sólo puede prolongar la vida útil del suelo a 15-25 años, sino que también garantiza continuamente la seguridad deportiva y el atractivo estético del recinto.

