El mantenimiento adecuado es fundamental para garantizar el rendimiento a largo plazo de los suelos de madera deportiva.

En primer lugar, el control ambiental es crucial: la humedad relativa interior debe mantenerse entre el 45 % y el 65 %, y la temperatura entre 18 °C y 25 °C. Un exceso de humedad puede provocar la expansión y deformación del suelo, mientras que una humedad insuficiente puede provocar grietas. Se recomienda instalar un monitor de temperatura y humedad en el suelo y utilizar un deshumidificador o humidificador cuando sea necesario.
Para la limpieza, elimine el polvo y la arenilla a diario con una escoba de cerdas suaves o una aspiradora (la arenilla puede rayar el acabado); limpie semanalmente con una mopa ligeramente húmeda y escurrida, utilizando un detergente neutro. Nunca utilice limpiadores que contengan cera, aceite o sustancias alcalinas fuertes. Nunca salpique agua directamente sobre el suelo, ya que esto puede provocar la filtración de humedad en las juntas y provocar deformaciones.
El mantenimiento del acabado es igualmente importante. Por lo general, se requiere un lijado completo y una nueva capa con barniz resistente al desgaste y a los rayos UV cada 2 o 3 años para restaurar la resistencia al deslizamiento y el brillo. Las zonas de uso frecuente (como las líneas de tiro libre de baloncesto y las áreas de saque de bádminton) pueden tratarse con antelación. Además, los jugadores deben cambiarse a calzado deportivo específico antes de entrar al recinto; se prohíbe el uso de tacones altos, zapatos de cuero o con clavos. Utilice almohadillas suaves para proteger el suelo al mover el equipo. Con un mantenimiento adecuado, la vida útil del suelo puede extenderse a más de 20 años.

