Por qué el arce se ha convertido en el material preferido para suelos deportivos de madera.

Entre los diversos tipos de madera, el arce ha sido durante mucho tiempo el rey de los suelos deportivos, especialmente en las ligas profesionales norteamericanas, donde prácticamente se ha convertido en el estándar. Sus ventajas residen en la perfecta combinación entre sus propiedades físicas y las exigencias del deporte.

En primer lugar, el arce posee una alta dureza (dureza Janka de 1450 lbf), lo que lo hace resistente al desgaste y a la presión, capaz de soportar el pisoteo constante durante entrenamientos y partidos de alta intensidad sin abollarse fácilmente. En segundo lugar, su veta recta y fina, y su superficie lisa y uniforme tras el pulido, sin diferencias de color evidentes, ayudan a los atletas a calcular la trayectoria de la pelota. En tercer lugar, el arce posee un módulo de elasticidad moderado, que proporciona suficiente soporte a la vez que mantiene un buen rebote, lo que contribuye a mejorar el rendimiento en el salto.

Y lo que es más importante, el arce posee excelentes propiedades de absorción de impactos. Combinado con un sistema de vigas profesional, puede alcanzar una tasa de absorción de energía superior al 55%, reduciendo significativamente el impacto del aterrizaje en la articulación de la rodilla. Además, el arce es resistente a la putrefacción y a los insectos, y tras los modernos procesos de secado, su contenido de humedad se mantiene estable, lo que lo hace menos propenso a agrietarse y deformarse.

Aunque es más caro que el roble o el abedul, su excepcionalmente larga vida útil (hasta 20 años o más) y sus bajos costes de mantenimiento lo hacen más económico a lo largo de toda su vida útil. Por lo tanto, para los locales que buscan profesionalidad y valor a largo plazo, el arce sigue siendo la primera opción insustituible.

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