Incluso los suelos de madera deportivos de la más alta calidad tendrán una vida útil significativamente reducida si no se mantienen adecuadamente.

El mantenimiento diario debe seguir cuatro principios: prevención, limpieza, protección y reparación. En primer lugar, la «prevención» implica controlar la temperatura y la humedad ambiente (recomendado entre un 40 % y un 60 %), prohibir la entrada al recinto con tacones altos o zapatos con clavos y colocar raspadores de barro en las entradas para reducir la abrasión causada por la arenilla. En segundo lugar, la «limpieza» implica quitar el polvo a diario y fregar semanalmente con un detergente neutro; los limpiadores ácidos, alcalinos o aceitosos están estrictamente prohibidos. En tercer lugar, la «protección» implica aplicar regularmente una capa de acabado (normalmente cada 1 o 2 años), comprobar si hay vigas sueltas y reparar de inmediato cualquier protuberancia o ruido inusual. Por último, la «reparación» se refiere al acabado profesional: después de 5 a 8 años de uso, lijar y repintar puede restaurar el suelo a su estado original. Nota especial: Nunca lave el suelo con agua y evite la exposición prolongada a la luz solar directa. Establecer un registro de mantenimiento para documentar el uso y el cuidado ayudará a extender la vida útil del piso a más de 15 años y reducir significativamente los costos a largo plazo.

