Los requisitos para suelos deportivos de madera varían significativamente según el recinto.

Los estadios de competición profesional (como los estadios de la CBA) deben cumplir con los estándares de la FIBA o de la federación internacional, priorizando la madera de arce con vigas dobles y un sistema de amortiguación de alto rendimiento, priorizando el máximo rendimiento y el atractivo visual. Los gimnasios escolares priorizan la rentabilidad y la durabilidad, optando por roble o abedul con una sola estructura de viga para equilibrar las necesidades de enseñanza y competición. Los gimnasios comunitarios o las salas multiusos son los más adecuados para suelos deportivos modulares, lo que facilita el desmontaje y el mantenimiento. Los estudios de danza prefieren materiales más suaves (como el roble blanco) para una mayor amortiguación, mientras que las pistas de bádminton requieren una mayor tasa de rebote de la pelota y una mejor resistencia al deslizamiento. Además, deben considerarse factores como el tránsito peatonal, la frecuencia de uso y la capacidad de mantenimiento: las zonas de uso frecuente deben contar con capas reforzadas resistentes al desgaste, mientras que las zonas remotas requieren estructuras de fácil mantenimiento. Definir claramente las propias necesidades es crucial para evitar una exigencia excesiva o insuficiente y lograr el equilibrio óptimo entre rendimiento y coste.

