Aunque los suelos de madera deportivos son un material natural, gracias a la selección científica de materiales y al diseño estructural, pueden alcanzar una vida útil excepcionalmente larga, de 15 a 25 años. Su durabilidad depende principalmente de tres factores: la estabilidad inherente de la madera, el tratamiento protector y el mantenimiento diario.

Las maderas duras de alta calidad (como el arce) tienen una estructura celular densa, una gran resistencia a los hongos que la pudren y un envejecimiento natural lento. Sin embargo, la madera sin secar presenta un contenido de humedad fluctuante y es propensa a agrietarse y deformarse en condiciones alternas de humedad y sequedad. Por lo tanto, las fábricas deben secar la madera en hornos hasta alcanzar un contenido de humedad del 8 % al 10 % y aplicar un tratamiento de alivio de tensiones.
El recubrimiento de la superficie es la primera línea de defensa. El barniz UV de alta calidad resiste los rayos ultravioleta, el sudor y los detergentes, y la capa de desgaste tiene una vida útil de 5 a 8 años. Un sistema de vigas con madera tratada con conservantes, una membrana antihumedad y un diseño de ventilación inferior puede resistir eficazmente la humedad subterránea y prevenir la putrefacción.
Sin embargo, incluso los mejores materiales requieren un mantenimiento riguroso: limpiar regularmente la arenilla (para evitar rayones), controlar la humedad del local y renovar la pintura cada 3 a 5 años son cruciales para prolongar su vida útil. Por el contrario, los productos de menor calidad pueden presentar problemas como ruido, deformación y descascarillado en un plazo de 2 a 3 años.
Por lo tanto, al comprar, no solo se debe considerar el precio inicial, sino también el coste total del ciclo de vida. Si bien los materiales de alta durabilidad requieren una mayor inversión inicial, son más económicos y fiables a largo plazo.

