No todos los suelos de madera deportivos se tratan del mismo modo. Cada deporte tiene requisitos significativamente diferentes en cuanto al rendimiento del suelo, lo que requiere un diseño específico.

Los deportes que implican saltos frecuentes, como el baloncesto y el voleibol, priorizan una alta absorción de impactos (≥50%) y un rebote rápido (tasa de rebote de la pelota ≥90%) para proteger a los atletas y mantener el ritmo del juego. El bádminton requiere un coeficiente de fricción más bajo (0,4-0,5) para el deslizamiento, junto con una planitud extremadamente alta (error de regla de 2 m ≤2 mm) para evitar trayectorias anormales de la pelota. Las salas de tenis de mesa priorizan la absorción acústica y la reducción del ruido, utilizando a menudo subcapas de corcho o almohadillas fonoabsorbentes para minimizar la interferencia del ruido de la raqueta. Las zonas de gimnasio, donde se mueven los equipos, requieren una mayor resistencia a la abrasión superficial (abrasión Taber ≤0,08 g/100 r) y una mayor capacidad de carga de rodadura.
Las zonas de entrenamiento de deportes sobre hielo (como las zonas de calentamiento de hockey sobre hielo) requieren un tratamiento especial de impermeabilización, ya que las bajas temperaturas y la alta humedad pueden provocar fácilmente la deformación de la madera. Los estudios de danza prefieren suelos ligeramente más blandos para aumentar la comodidad de los pies, a menudo combinando vigas de doble capa y almohadillas de alta elasticidad.
Por lo tanto, los proveedores profesionales de suelos deportivos de madera adaptan parámetros como la separación de las vigas, la densidad de las almohadillas elásticas y el grosor de la capa superficial según el uso previsto por el cliente, logrando así una solución integral para cada recinto. Aplicar una solución genérica sin pensarlo dos veces puede generar un rendimiento redundante o inadecuado, lo que afecta a la experiencia del usuario e incluso puede provocar accidentes que afecten a la seguridad.

