La madera es naturalmente susceptible a la humedad y la descomposición, por lo que el tratamiento antihumedad y anticorrosivo de los suelos deportivos de madera es crucial. Los procesos modernos emplean un enfoque multifacético que abarca la selección de materiales, el diseño estructural y el tratamiento químico.

En primer lugar, toda la madera debe someterse a un secado en horno, con un contenido de humedad estrictamente controlado entre el 8 % y el 12 %. En segundo lugar, se coloca una membrana impermeable de PE de al menos 0,2 mm como subsuelo para aislar la humedad del suelo. A menudo se añaden almohadillas impermeables o papel asfáltico en los puntos de contacto entre las vigas y el suelo.
En cuanto al tratamiento químico, algunos fabricantes impregnan las vigas con CCA (arseniato de cromo y cobre) o ACQ (alquil cobre y amonio), pero se debe tener muy en cuenta el cumplimiento de las normas ambientales. La capa superficial, debido a su contacto directo con el cuerpo humano, no suele utilizar conservantes químicos, sino una capa de laca selladora para su protección.
En las regiones húmedas del sur, se pueden instalar canales de ventilación o sistemas de deshumidificación para mantener la circulación del aire bajo el suelo. El mantenimiento regular (como el control de la humedad y la reparación oportuna del lacado) es igualmente crucial.
Descuidar la impermeabilización puede provocar deformaciones en el suelo, la aparición de moho e incluso fallos estructurales. Por lo tanto, es fundamental evaluar las condiciones climáticas locales y desarrollar un plan de protección específico antes de la construcción.

