Seis indicadores fundamentales del rendimiento de los suelos de madera deportivos y su importancia

Los suelos de madera para uso deportivo profesional deben someterse a una serie de pruebas científicas para verificar su capacidad para garantizar la seguridad deportiva y una competición justa. Según las normas internacionales (como la norma alemana DIN 18032 y la norma nacional china GB/T 20229-2006), sus principales indicadores de rendimiento incluyen principalmente los siguientes seis elementos:

Rebote del balón: Relación entre la altura que rebota un balón de baloncesto tras caer desde una altura específica y su altura total de caída. Las normas internacionales exigen un valor ≥90 %. Un valor demasiado alto o demasiado bajo afectará la sensación del balón y el ritmo del juego.

Coeficiente de fricción deslizante: Mide la fricción entre la suela del zapato y el suelo. El rango ideal es de 0,4 a 0,6. Un valor demasiado bajo provoca resbalones, mientras que un valor demasiado alto aumenta el riesgo de esguinces de tobillo durante frenadas bruscas.

Deformación vertical: Distancia que el suelo se comprime hacia abajo cuando un atleta cae. El estándar es de 2,3 a 5,0 mm. Una deformación moderada puede amortiguar el impacto, pero una deformación excesiva afectará la eficiencia de generación de energía.

Absorción de Impactos: Indica la capacidad del suelo para absorber la energía del impacto. Los sistemas de alta calidad pueden alcanzar una absorción superior al 53%, lo que reduce significativamente el riesgo de lesiones de rodilla y tobillo.

Carga de Rodadura: Comprueba la capacidad del suelo para soportar el rodamiento de objetos pesados ​​(como canastas de baloncesto o camillas médicas), sin necesidad de hendiduras permanentes ni daños estructurales.

Deflexión Estándar: Refleja la rigidez estructural general, garantizando que no se produzca una deformación excesiva bajo cargas concentradas.

Estos indicadores no son aislados, sino que están interconectados. Por ejemplo, una alta absorción de impactos suele ir acompañada de una deformación vertical significativa, lo que requiere un ajuste preciso entre las vigas y la base para lograr el equilibrio. Durante las pruebas de aceptación, los usuarios deben solicitar un informe completo de rendimiento a una agencia de pruebas externa y realizar pruebas sencillas in situ (como el rebote del balón y la experiencia de deslizamiento). Solo cuando todos los indicadores cumplen con los estándares, se puede considerar un suelo deportivo verdaderamente de «calidad profesional».

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Scroll al inicio