Con la creciente popularidad de los conceptos de construcción sostenible, el rendimiento ambiental de los suelos deportivos de madera recibe cada vez más atención.

Los suelos deportivos de madera de alta calidad deben cumplir con las normas ambientales durante todo el proceso, desde la materia prima hasta el producto final.
En primer lugar, la madera debe proceder de bosques gestionados de forma sostenible y contar con la certificación FSC o PEFC. En segundo lugar, los adhesivos deben ser productos libres de formaldehído o con bajo contenido de formaldehído (grado E0) para evitar emisiones excesivas de COV. El revestimiento de la superficie suele utilizar pintura UV a base de agua, que no solo es resistente al desgaste y a los arañazos, sino que también está libre de sustancias nocivas como el benceno y el tolueno, es inodoro tras su aplicación y se puede utilizar en 24 horas.
Además, la estructura general del sistema de suelo debe ser transpirable y resistente al moho para evitar la proliferación de bacterias y hongos en ambientes húmedos. Algunos productos de alta gama también incorporan un revestimiento antibacteriano para mejorar aún más la higiene y la seguridad.
Normas nacionales como los «Límites de emisión de formaldehído en paneles de madera y sus productos para la decoración y renovación de interiores» (GB 18580) y la «Evaluación de productos ecológicos: suelos de madera» (GB/T 35601) ofrecen a los consumidores directrices de compra claras. Elegir suelos deportivos de madera respetuosos con el medio ambiente y que cumplan con la normativa no solo es una responsabilidad con la salud de los atletas, sino también un firme apoyo a la construcción de campus y recintos deportivos ecológicos.

