La calidad de un suelo deportivo de madera no puede basarse únicamente en la apariencia; requiere una serie de indicadores científicos de rendimiento. Las normas internacionales (como DIN 18032 y EN 14904) establecen requisitos claros para los suelos deportivos, entre los que se incluyen principalmente los siguientes:

Tasa de rebote: Un suelo deportivo de alta calidad debe tener una tasa de rebote superior al 90 % para garantizar la equidad en los deportes de pelota;
Coeficiente de fricción por deslizamiento: El valor ideal es de 0,4 a 0,6, lo que evita el deslizamiento y permite un deslizamiento moderado para proteger las articulaciones;
Deformación vertical: Normalmente se controla entre 2,3 y 5,0 mm; un valor demasiado alto afectará la estabilidad, mientras que un valor demasiado bajo resultará en una amortiguación insuficiente;
Tasa de absorción de energía: Debe superar el 53 % para reducir eficazmente el impacto en rodillas y tobillos;
Capacidad de carga de rodadura: Debe soportar una carga concentrada de al menos 3000 N sin deformación permanente.
Además, los indicadores auxiliares incluyen **planitud, clasificación de resistencia al fuego y respeto al medio ambiente (emisión de formaldehído ≤0,05 mg/m³)**. Estos parámetros, en conjunto, constituyen el perfil de rendimiento de los suelos deportivos de madera.
Al adquirir equipos, los recintos profesionales deben exigir a los proveedores informes de pruebas de terceros y seleccionar productos con niveles de rendimiento adecuados según las necesidades reales de uso (como baloncesto, bádminton, gimnasia, etc.). Solo cuando todos los indicadores cumplen con los estándares se podrán alcanzar los objetivos de seguridad, profesionalidad y durabilidad.

