Un sistema completo de suelo deportivo de madera no se compone simplemente de un panel de superficie, sino de un sistema complejo de múltiples materiales que trabajan en conjunto. Normalmente incluye cinco componentes principales: la capa superficial, la capa portante, la capa impermeable, la base elástica y la estructura de vigas.

La capa superficial suele ser de madera dura (como el arce), normalmente de 22 mm de grosor, y soporta directamente el peso y la fricción de las pisadas de los atletas. La capa portante suele ser de contrachapado multicapa o tablero OSB, que proporciona soporte y distribuye la presión. La capa impermeable, ubicada en la parte inferior, evita que la humedad suba del suelo y provoque deformaciones. La base elástica (como almohadillas de goma o espuma EVA) es crucial para la amortiguación y el rebote, absorbiendo eficazmente los impactos. La estructura de vigas (de acero o madera) constituye la estructura de todo el sistema, determinando la estabilidad y elasticidad generales del suelo.
En los últimos años, algunos sistemas de alta gama también han introducido la tecnología de instalación flotante, utilizando un diseño modular para facilitar el montaje y desmontaje, y optimizar la amortiguación acústica y de vibraciones. Los adhesivos utilizados entre los materiales también tienden a ser soluciones ecológicas y sin formaldehído, cumpliendo con los estándares de construcción sostenible.
En conclusión, la composición de los suelos deportivos de madera es un proyecto de ingeniería de sistemas altamente integrado, donde cada capa desempeña una función específica para garantizar conjuntamente la seguridad deportiva y una experiencia cómoda.

