Especificaciones detalladas de pisos deportivos de madera

Selección de grosor, ancho y largo: Las especificaciones de los suelos deportivos de madera influyen directamente en su instalación, capacidad de carga y rendimiento deportivo. **Grosor, ancho y largo** son las tres especificaciones más importantes. Cada situación requiere una combinación diferente de especificaciones para satisfacer las necesidades de uso.

El grosor es una garantía vital del rendimiento de los suelos deportivos de madera, y se divide principalmente en dos categorías: grosor del panel y grosor total. El grosor del panel está directamente relacionado con la resistencia al desgaste y la elasticidad del suelo. Los grosores habituales de los paneles para suelos deportivos de madera maciza son de 20 mm y 22 mm, y algunos recintos de alta gama utilizan paneles de 25 mm de grosor para mejorar la capacidad de carga y la vida útil. Los suelos deportivos de madera compuesta tienen grosores de panel relativamente más finos, típicamente de 8 mm y 12 mm, y su rendimiento depende principalmente del efecto sinérgico de la capa central y la base. El grosor total se refiere al grosor total del suelo desde la capa superficial hasta la base. El grosor total de los suelos deportivos de madera maciza (incluidas las vigas) suele estar entre 120 y 150 mm, mientras que el grosor total de los suelos deportivos de madera compuesta (incluida la base) suele estar entre 80 y 100 mm. Al elegir el grosor, es necesario tener en cuenta la intensidad de uso del recinto y las condiciones de instalación: en los recintos deportivos profesionales se recomienda utilizar paneles y grosores mayores para garantizar el rendimiento deportivo y la durabilidad; en los recintos de entrenamiento convencionales, se puede optar por un grosor moderado según el presupuesto y las condiciones del terreno.

La elección del ancho debe equilibrar la estética y la estabilidad. Los anchos habituales de los suelos deportivos de madera incluyen 80 mm, 100 mm, 120 mm y 150 mm. Un ancho más estrecho (80-100 mm) ofrece ventajas en cuanto a estabilidad, resistencia a la deformación por cambios de temperatura y humedad, y menores espacios durante la instalación, lo que resulta en una mayor planitud. Es adecuado para recintos con altos requisitos de estabilidad, como canchas de baloncesto y bádminton. Un suelo más ancho (120-150 mm) ofrece un efecto visual más abierto, reduce las marcas de empalmes y mejora la estética general del recinto, lo que lo hace ideal para gimnasios, estudios de danza y otros lugares donde la estética es primordial. Es importante tener en cuenta que un suelo más ancho presenta un riesgo de deformación relativamente mayor; por lo tanto, se deben dejar suficientes juntas de dilatación durante la instalación y seleccionar materiales con mayor estabilidad.

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