Evitando los errores de selección del grosor, el material y la estructura: Durante la adquisición y construcción de suelos deportivos de madera, muchos usuarios, debido a la falta de un conocimiento profundo de las especificaciones, incurren fácilmente en errores de selección como «cuanto más grueso, mejor», «cuanto más caro el material, mejor» y «cuanto más compleja la estructura, mejor», lo que resulta en un rendimiento deficiente del recinto y un desperdicio de presupuesto. Dominar la lógica de selección correcta y evitar los errores comunes es clave para garantizar que los suelos deportivos de madera cumplan con los requisitos de uso.

Error 1: Cuanto más grueso sea el suelo, mejor será el rendimiento. Muchos usuarios creen que cuanto mayor sea el grosor de un suelo deportivo de madera, mejor será su capacidad de carga y elasticidad, y optan sin pensar en tablas de más de 25 mm de grosor. En realidad, el grosor y el rendimiento del suelo no están relacionados linealmente. La elasticidad fundamental de los suelos de madera maciza proviene de la estructura de la fibra de la propia madera, no solo de su grosor. Las tablas de más de 22 mm de grosor no solo aumentan los costes, sino que también aumentan las fuerzas de contracción y expansión debido al mayor uso de la madera, lo que reduce la estabilidad. En el caso de los suelos compuestos, si el espesor de la capa superficial supera los 4 mm, la resistencia de la unión entre la capa central y la capa superficial se verá afectada, lo que puede provocar problemas de delaminación. La lógica de selección correcta es: elegir el espesor en función de la intensidad del ejercicio. Los recintos de competición profesional deberían optar por suelos de madera maciza de 20-22 mm de grosor o suelos compuestos de 18-20 mm de grosor, mientras que los recintos de intensidad media-baja deberían optar por suelos de madera maciza de 18 mm de grosor o suelos compuestos de 16-18 mm de grosor. El espesor debe ajustarse a las especificaciones de las vigas y los amortiguadores, en lugar de limitarse a buscar el espesor.
Concepto erróneo 2: Cuanto más caro sea el material, mejor será la calidad. El arce es un material de madera para suelos deportivos de primera calidad, y muchos usuarios creen que elegirlo es sin duda la mejor solución. Sin embargo, los diferentes escenarios deportivos tienen diferentes requisitos de material, y elegir materiales caros a ciegas puede provocar un rendimiento deficiente o incompatibilidad. Por ejemplo, los estudios de danza requieren una sensación de suavidad al pisar, y el arce, al ser más duro, no es tan cómodo como el pino o el corcho; los gimnasios requieren materiales altamente resistentes al desgaste, y mientras que el arce tiene una buena resistencia al desgaste, el roble y el abedul tienen una resistencia similar, pero son entre un 20 % y un 30 % más económicos. La lógica de selección correcta es: elegir los materiales en función de las necesidades básicas del escenario deportivo. Para recintos de competición de alta intensidad, como baloncesto y voleibol, el arce es la prioridad; para recintos con altos requisitos de planitud, como bádminton y tenis de mesa, el fresno es la opción preferida; para gimnasios y salas de entrenamiento, el roble y el abedul son las opciones preferidas; y para estudios de danza, el pino y el corcho son las opciones preferidas, para lograr una combinación de rendimiento y un coste óptimo.

