Ventajas de los suelos deportivos de madera maciza

Como parte fundamental de la infraestructura de las instalaciones deportivas profesionales, la elección de los materiales para los suelos deportivos de madera determina directamente la experiencia deportiva y la vida útil del recinto.

Los suelos deportivos de madera maciza, con las ventajas únicas de la madera natural, se han convertido en el material preferido para pistas de baloncesto, bádminton, gimnasios y otras instalaciones. Entre los materiales de madera maciza más comunes se encuentran el arce, el roble y el fresno. De estos, el arce, debido a su dureza moderada, veta definida y excelente elasticidad, ha sido designado como el material para instalaciones de competición profesional por organizaciones de prestigio como la FIBA. En cuanto a su composición, los suelos deportivos de madera maciza se fabrican a partir de una sola pieza de madera natural, sin ninguna estructura intermedia, lo que preserva la resistencia y transpirabilidad naturales de la madera. Los paneles de madera maciza de alta calidad se fabrican generalmente con árboles maduros de más de 20 años, y se someten a múltiples procesos como el desengrasado, la deshidratación, la protección contra insectos y la anticorrosión, con un contenido de humedad controlado entre el 8 % y el 12 %, lo que garantiza que no se deformen ni se agrieten fácilmente ante diferentes niveles de humedad ambiental. La superficie del panel cuenta con un recubrimiento resistente al desgaste por rayos UV, con una resistencia a la abrasión superior a 4000 revoluciones, que soporta el desgaste causado por la fricción frecuente del calzado deportivo, manteniendo una superficie lisa y plana para evitar el riesgo de tropiezos durante la práctica deportiva. En cuanto a su rendimiento principal, el pavimento deportivo de madera maciza destaca por su excelente absorción de impactos. La estructura fibrosa de la madera natural posee una gran capacidad de recuperación elástica. Al saltar y aterrizar, el pavimento absorbe más del 30 % de la fuerza del impacto, reduciendo eficazmente la presión sobre articulaciones y huesos y disminuyendo la probabilidad de lesiones deportivas. Su propiedad antideslizante se logra mediante un tratamiento de textura superficial que mantiene un coeficiente de fricción entre 0,4 y 0,6. Esto garantiza el agarre durante paradas bruscas y cambios de dirección sin que la fricción excesiva afecte la velocidad de movimiento. Además, la madera maciza ofrece un aislamiento acústico significativo, absorbiendo las ondas sonoras a través de su estructura porosa, reduciendo la transmisión del ruido y creando un ambiente deportivo silencioso.

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