Especificaciones detalladas de los suelos de madera para deportes

Selección de espesor, ancho y dimensiones estructurales: Las especificaciones de los pisos deportivos de madera influyen directamente en su capacidad de carga, elasticidad y adaptabilidad a la instalación.

Las especificaciones clave incluyen el espesor de la capa superficial, el espesor total, el ancho de las lamas y la separación entre viguetas, los cuales deben seleccionarse científicamente según el tipo de espacio, la intensidad de uso y el entorno de instalación.

El espesor de la capa superficial es uno de los parámetros fundamentales que determinan el rendimiento deportivo. Los pisos deportivos de madera maciza suelen estar disponibles en tres espesores de capa superficial: 18 mm, 20 mm y 22 mm. Los pisos de 18 mm de espesor son adecuados para entornos de uso de baja a media intensidad, como gimnasios escolares y centros de fitness, ya que proporcionan suficiente elasticidad y capacidad de carga para el entrenamiento diario. Los pisos de 20 mm de espesor son la opción más común para instalaciones profesionales, pues ofrecen un equilibrio entre elasticidad y estabilidad, y son idóneos para deportes de competición como el baloncesto y el voleibol. Los suelos de 22 mm de espesor son ideales para instalaciones deportivas profesionales de uso intensivo, como pistas de baloncesto, ya que ofrecen mayor capacidad de carga y una vida útil más larga. Los suelos deportivos de madera compuesta suelen tener una capa superficial de 3 a 4 mm de espesor y un espesor total de 12 a 18 mm. Es necesario un enchapado de madera dura de ≥3 mm de espesor para garantizar una resistencia al desgaste y elasticidad básicas.

El ancho y el largo de las lamas deben considerarse en función del resultado de la instalación y la estabilidad estructural. Los anchos habituales para las lamas de suelos de madera maciza son 80, 100 y 120 mm. Cuanto más estrechas sean las lamas, mayor será su resistencia a la deformación; por lo tanto, las lamas de 100 mm de ancho son la opción preferida para equilibrar estética y estabilidad. Las lamas de los suelos compuestos pueden tener entre 150 y 200 mm de ancho y, gracias a la estructura multicapa de la capa central, las lamas más anchas también mantienen una buena estabilidad. En cuanto a la longitud de las lamas, los suelos de madera maciza suelen medir entre 1800 mm y 2200 mm, mientras que los suelos compuestos pueden alcanzar entre 2400 mm y 3000 mm. Las lamas más largas dan como resultado menos juntas y una mayor estética, pero es importante dejar juntas de dilatación suficientes (normalmente de 8 mm a 12 mm) durante la instalación.

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