La triple garantía de elasticidad, resistencia al desgaste y estabilidad distingue los suelos deportivos de madera de los suelos de madera domésticos convencionales, principalmente gracias a su rendimiento deportivo profesional. **La recuperación elástica, la resistencia al desgaste y la estabilidad dimensional** son los tres indicadores clave para medir la calidad, que influyen directamente en la seguridad de los atletas y en la durabilidad de las instalaciones.

La recuperación elástica es un requisito fundamental para los suelos deportivos de madera, ya que están diseñados para reducir el impacto en las articulaciones durante el ejercicio. Según la norma GB/T 20239-2015 «Suelos de madera para gimnasios», estos suelos deben tener una tasa de absorción de impactos ≥53 % y una tasa de recuperación elástica ≥90 %. Este rendimiento se consigue principalmente gracias al efecto sinérgico de la resistencia inherente de la madera y las almohadillas amortiguadoras: la estructura fibrosa de la superficie de madera dura puede deformarse elásticamente bajo tensión, mientras que las almohadillas amortiguadoras absorben el impacto restante, evitando esguinces y torceduras causadas por el contacto brusco al aterrizar. Los datos de pruebas profesionales demuestran que los suelos deportivos de madera de alta calidad pueden reducir el impacto al aterrizar entre un 30 % y un 40 %, disminuyendo significativamente el riesgo de lesiones deportivas. Esta es la razón principal por la que las instalaciones deportivas de competición deben optar por suelos deportivos de madera profesionales.
La resistencia al desgaste y a la presión determinan la vida útil del suelo. Las instalaciones deportivas experimentan un alto tránsito diario, y el suelo debe soportar carreras, saltos y la fricción del equipamiento; por lo tanto, la resistencia a la abrasión superficial es crucial. Los suelos de madera maciza suelen recibir entre 4 y 6 capas de barniz resistente a la abrasión UV, alcanzando una resistencia a la abrasión de ≥4000 revoluciones (prueba de abrasión Taber). Los suelos compuestos, además del barniz UV, incorporan una capa de óxido de aluminio resistente a la abrasión, logrando una resistencia a la abrasión superior a 6000 revoluciones. Asimismo, la resistencia a la compresión del suelo debe ser ≥25 MPa, y bajo una carga de 200 kg/m², la deformación permanente debe ser ≤0,1 mm para garantizar que no se produzcan abolladuras ni deformaciones tras un uso prolongado. La estabilidad dimensional es fundamental para la adaptabilidad del pavimento a los cambios ambientales. Los pavimentos deportivos de madera deben soportar fluctuaciones de temperatura de 10 °C a 35 °C y una humedad relativa del 30 % al 70 %. Dentro de este rango, la contracción longitudinal debe ser ≤0,3 % y la transversal ≤0,5 %. Para lograr este rendimiento, la madera se somete a múltiples procesos de tratamiento, como desengrasado, secado y acondicionamiento, con un contenido de humedad controlado entre el 8 % y el 12 %. Asimismo, un sistema de encaje y juntas de dilatación bien diseñados permiten la deformación del pavimento, evitando alabeos y grietas causados por los cambios de temperatura y humedad.
Al adquirir pavimentos deportivos de madera, es prioritario revisar los informes de pruebas de rendimiento del producto para garantizar que los indicadores clave, como la elasticidad, la resistencia al desgaste y la estabilidad, cumplan con las normas nacionales, ofreciendo así una doble protección para la seguridad deportiva y el uso a largo plazo de las instalaciones.

