Como elemento fundamental de la infraestructura de las instalaciones deportivas profesionales, la elección del pavimento deportivo de madera determina directamente la experiencia deportiva y su vida útil. Actualmente

los materiales más comunes en el mercado se dividen principalmente en dos categorías: pavimentos deportivos de madera maciza y pavimentos deportivos de madera compuesta. Estos dos tipos difieren significativamente en su composición, rendimiento y aplicaciones. Los pavimentos deportivos de madera maciza utilizan maderas duras naturales como materia prima, siendo las especies más comunes el arce, el roble y el fresno. El arce, debido a su textura fina y excelente elasticidad, es la opción preferida para instalaciones deportivas de primer nivel como la NBA. Su densidad en seco alcanza entre 0,6 y 0,76 g/cm³, con una dureza moderada y una tenacidad extremadamente alta, absorbiendo eficazmente el impacto de los deportes y reduciendo las lesiones articulares de los atletas. El roble, por otro lado, es conocido por su alta dureza y excepcional resistencia al desgaste, con una densidad en seco de aproximadamente 0,77 g/cm³, lo que lo hace idóneo para gimnasios públicos con alta frecuencia de uso y gran afluencia de público. Las principales ventajas de la madera maciza son su respeto por el medio ambiente, su agradable sensación al tacto y la belleza de su veta natural, que realza la estética de cualquier espacio. Sin embargo, requiere un tratamiento preventivo contra la humedad y la corrosión, así como un mantenimiento regular tras su instalación. Los suelos deportivos de madera compuesta constan de una capa superficial resistente al desgaste, un núcleo y una capa inferior de equilibrio. La capa superficial suele estar hecha de chapa de madera dura de alta calidad, mientras que el núcleo se compone de madera contrachapada multicapa o tablero de fibra de alta densidad. Sus ventajas incluyen una gran estabilidad, resistencia a la deformación y al agrietamiento por cambios de temperatura y humedad, y menores costes de producción, lo que se traduce en una excelente relación calidad-precio. Los materiales compuestos pueden soportar más de 4000 ciclos de abrasión. Tras un tratamiento con barniz UV, su resistencia a las manchas y al desgaste mejora significativamente, lo que los hace idóneos para gimnasios escolares, centros de fitness y otros espacios con presupuestos ajustados y un uso moderado. No obstante, los suelos compuestos tienen una recuperación elástica ligeramente inferior a la de la madera maciza, resultan más duros al tacto y pueden liberar trazas de sustancias nocivas en ambientes de alta temperatura. Por lo tanto, es necesario elegir productos que cumplan con la norma ambiental E0. La selección del material debe considerar el propósito del lugar, el presupuesto y las condiciones ambientales: se recomienda que las instalaciones deportivas profesionales prioricen los pisos de arce macizo para un rendimiento atlético óptimo; los centros de enseñanza y entrenamiento pueden utilizar pisos de madera compuesta para equilibrar la practicidad y la economía. Independientemente del material elegido, es fundamental garantizar que las materias primas cumplan con la norma nacional «Condiciones Técnicas Generales para Pisos Deportivos de Madera» y que el contenido de humedad de la madera se controle entre el 8 % y el 12 %, garantizando así la seguridad y la durabilidad desde el origen.

