Estándares Profesionales de Absorción de Impactos y Coeficiente de Fricción: El rendimiento de los suelos deportivos de madera no se juzga únicamente por la sensación al tacto; existen estándares profesionales nacionales e internacionales claros. La **absorción de impactos** y el **coeficiente de fricción** son dos indicadores clave para medir la idoneidad de un suelo para el rendimiento deportivo, lo que repercute directamente en la seguridad y el rendimiento general del atleta.

La absorción de impactos se refiere a la capacidad de un suelo para absorber el impacto del salto y el aterrizaje de un atleta. En términos sencillos, es la fuerza de impacto que el suelo puede absorber cuando un atleta aterriza tras un salto. Según los estándares de la FIBA, los suelos de baloncesto profesionales deben alcanzar un valor de absorción de impactos del 53 % ± 5 %. Esto significa que cuando se deja caer una pelota de acero de 1 kg desde una altura de 1,5 m, el suelo debe absorber al menos el 50 % de la fuerza del impacto, transfiriendo la fuerza restante al suelo a través del mismo, reduciendo así la tensión en las rodillas y los tobillos del atleta. Si el valor de absorción de impactos es demasiado bajo (menor del 45%), el suelo es demasiado duro y puede provocar fácilmente lesiones articulares. Si es demasiado alto (mayor del 60%), la excesiva elasticidad del suelo puede perjudicar el rebote, afectando, por ejemplo, el rebote de una pelota de baloncesto tras el aterrizaje, lo que altera el ritmo del juego. Para cumplir con este estándar, los suelos deportivos de madera requieren una combinación de materiales y diseño estructural. La capa de amortiguación está fabricada con caucho o fibra de poliéster altamente elástica, que absorbe el impacto mediante la deformación por compresión inherente al material. Además, la capa base utiliza una estructura compuesta multicapa, que disipa aún más la fuerza del impacto mediante la deformación elástica de las fibras de madera. En pruebas reales, las organizaciones profesionales utilizan probadores de impacto, seleccionando de 10 a 15 puntos de prueba en diferentes puntos del suelo para garantizar una absorción de impactos uniforme en toda la superficie y evitar zonas de excesiva dureza o blandura.
El coeficiente de fricción es un indicador clave del rendimiento antideslizante de un suelo. La norma nacional GB/T 20239-2015, «Suelos de madera para gimnasios», especifica que el coeficiente de fricción superficial de los suelos deportivos de madera debe estar entre 0,4 y 0,6. Este rango garantiza que los atletas no resbalen durante carreras rápidas o frenadas repentinas, a la vez que evita que la fricción excesiva provoque esguinces en los pies o abrasiones en la ropa deportiva.

