En el sector de los suelos deportivos de madera, la elección del material determina directamente la experiencia de juego y la vida útil de la pista.

El arce, con sus ventajas únicas de rendimiento, ha dominado el mercado durante mucho tiempo. Los suelos deportivos de madera de arce se clasifican principalmente en arce duro y arce blando. El arce duro, gracias a su mayor densidad (densidad de secado al aire de aproximadamente 0,6-0,76 g/cm³) y dureza (dureza Janka de aproximadamente 1450 lb), es la opción preferida para instalaciones deportivas de alta intensidad, como canchas de baloncesto y voleibol.
En cuanto a las propiedades del material, la madera de arce presenta una veta fina y uniforme y un color beige claro natural. No solo crea un efecto visual limpio y elegante, sino que su veta distintiva también realza la calidad profesional de la pista. Y lo que es más importante, la madera de arce presenta una excelente recuperación elástica. Cuando los atletas corren y saltan sobre la pista, esta rebota rápidamente, reduciendo eficazmente el daño articular causado por el impacto del ejercicio y minimizando el riesgo de esguinces y distensiones de rodilla. Además, la madera de arce es muy resistente al desgaste. Gracias a un tratamiento superficial especializado, soporta la fricción frecuente en deportes sin rayarse ni deformarse, lo que le otorga una vida útil de 15 a 20 años. Sin embargo, los suelos deportivos de arce presentan altos requisitos para su entorno de crecimiento y se producen principalmente en Norteamérica, Europa y el noreste de Estados Unidos. El coste de la materia prima es relativamente alto, por lo que suele ser adecuado para instalaciones deportivas profesionales o de alta gama. En la práctica, también es necesario considerar factores como la frecuencia de uso del recinto y el presupuesto para garantizar que la selección del material se ajuste a las necesidades de la aplicación.

