¿Cómo garantizar la calidad mediante pruebas profesionales? La calidad de los suelos de madera deportivos no se puede juzgar únicamente por su apariencia. Deben someterse a una serie de pruebas profesionales de rendimiento para verificar su cumplimiento con las normas nacionales e industriales, garantizando así un uso seguro en los recintos. Las pruebas de rendimiento más comunes incluyen pruebas físicas, ambientales y de instalación in situ.

Las pruebas físicas son fundamentales y se centran en indicadores clave como la resistencia, la elasticidad y la resistencia al desgaste del suelo. La prueba de absorción de impactos utiliza el método de caída libre. Se deja caer libremente una bola de acero de 100 mm de diámetro y 2 kg de peso desde una altura de 1,5 metros. Los sensores miden la aceleración del impacto y la profundidad de la huella residual en el suelo. La tasa de absorción de impactos debe estar entre el 20 % y el 35 %, y la profundidad de la huella residual debe ser ≤0,5 mm. La prueba de rebote del balón utiliza un suelo de hormigón como referencia (100 % de rebote). Se deja caer una pelota de baloncesto estándar desde una altura de 1,8 metros y se mide la altura de rebote. Los suelos de madera para uso deportivo profesional deben tener una tasa de rebote ≥90% para garantizar que la trayectoria de la pelota se ajuste a las expectativas. Las pruebas de resistencia a la abrasión utilizan una lijadora Taber con una carga de 500g y 1000 revoluciones. El desgaste debe ser ≤0,08g/100 revoluciones y la superficie debe estar libre de arañazos visibles. Además, se realizan pruebas de resistencia a la flexión estática y módulo elástico mediante el método de flexión en tres puntos, que requiere una resistencia a la flexión estática ≥18MPa y un módulo elástico ≥10GPa para garantizar que el suelo resista la fractura y la deformación bajo cargas prolongadas.
Las pruebas de rendimiento ambiental examinan principalmente las emisiones de formaldehído y el contenido de COV. Las emisiones de formaldehído se miden mediante un método de cámara climática de 1m³. Las muestras de suelo se colocan en una cámara climática sellada a una temperatura de (23±0,5)°C y una humedad relativa de (45±5)%. Tras 72 horas de equilibrio, la concentración de formaldehído en la cámara se mide mediante un cromatógrafo de gases y debe ser ≤0,050 mg/m³ (estándar E0). La prueba de contenido de COV se centra en recubrimientos superficiales, mediante cromatografía de gases-espectrometría de masas (GC-MS) para analizar los tipos y el contenido de compuestos orgánicos volátiles (COV) en los recubrimientos. El contenido de COV de la pintura UV debe ser ≤50 g/L, y el de los adhesivos a base de agua, ≤100 g/L. No se deben detectar sustancias tóxicas como benceno, tolueno ni xileno.

