Arce vs. Roble: ¿Cuál es mejor para estadios profesionales? En el sector de los suelos deportivos de madera maciza, el arce y el roble son los dos materiales más utilizados. Cada uno ofrece ventajas en cuanto a propiedades físicas, apariencia y aplicaciones. La elección entre ambos debe basarse en una evaluación exhaustiva de la ubicación del estadio y las necesidades deportivas.

Desde una perspectiva física, la principal ventaja del arce reside en su excelente elasticidad y tenacidad. El arce duro norteamericano tiene una densidad seca al aire de aproximadamente 0,65 g/cm³, una resistencia a la compresión a lo largo de la fibra de 58 MPa y un módulo elástico de 11 GPa. Este equilibrio entre densidad y resistencia permite que el arce se deforme moderadamente y absorba energía al ser sometido a un impacto, a la vez que recupera rápidamente su forma original. Su tasa de absorción de impactos puede alcanzar el 30 %-35 %, cumpliendo plenamente los requisitos de la FIBA para estadios profesionales de baloncesto. Además, la dureza moderada del arce (dureza Mohs 3.8) hace que su superficie sea menos susceptible a los arañazos, a la vez que es lo suficientemente dura como para causar molestias en los pies de los atletas. El roble es reconocido por su alta resistencia y resistencia al desgaste, con una densidad de secado al aire de 0,76 g/cm³, una resistencia a la compresión a lo largo de la fibra de 70 MPa y una dureza Mohs de 4,5, muy superior a la del arce. Estas propiedades hacen que los suelos de roble sean extremadamente resistentes a los impactos, manteniendo el desgaste superficial por debajo de 0,1 mm al año, incluso en gimnasios y salas de tenis de mesa con mucho uso. Sin embargo, el roble tiene un módulo elástico relativamente bajo (aproximadamente 9,5 GPa) y una tasa de absorción de impactos de tan solo el 22 %-28 %. En canchas de baloncesto y voleibol, donde se requiere una alta elasticidad, los atletas experimentan una tensión articular ligeramente mayor al aterrizar que en superficies de arce.

