Rentabilidad de los suelos deportivos de madera compuesta

Para instalaciones deportivas con presupuestos limitados y una prioridad en la rentabilidad, los suelos deportivos compuestos se han convertido en una opción popular gracias a su rendimiento estable, precio asequible y fácil instalación.

Fabricados con múltiples capas de madera de diferentes materiales, estos suelos prensados ​​profesionalmente utilizan un diseño estructural científico para satisfacer las necesidades deportivas básicas, a la vez que reducen eficazmente los costes y el mantenimiento.

El diseño estructural de los suelos deportivos compuestos es su principal ventaja. Un suelo deportivo compuesto típico consta de una capa superficial, una capa central y una capa base. La capa superficial suele estar hecha de una chapa resistente al desgaste (comúnmente chapa de arce o roble, de 3 a 5 mm de espesor), lo que garantiza una superficie agradable y una resistencia básica al desgaste. La capa central utiliza múltiples capas de madera contrachapada o tablero de fibra de alta densidad, prensadas entrecruzadas, lo que mejora significativamente la estabilidad del suelo y reduce la deformación causada por las fluctuaciones de temperatura y humedad. La capa base está cubierta con una base resistente para una mejor absorción de impactos y una mayor comodidad durante el ejercicio. Este diseño multicapa garantiza que el contenido de humedad de los suelos deportivos compuestos fluctúe solo un tercio del de los suelos de madera maciza, lo que los hace menos susceptibles a agrietarse y deformarse, incluso en recintos sujetos a fluctuaciones significativas de temperatura y humedad.
Si bien los suelos deportivos compuestos de madera carecen de la elasticidad natural de los suelos de madera maciza, pueden satisfacer las necesidades de ejercicios de intensidad baja a media mediante la configuración adecuada de capas inferiores elásticas. Por ejemplo, los suelos deportivos compuestos de madera utilizados en salas de bádminton escolares y gimnasios comunitarios pueden lograr una absorción de impactos superior al 25%, a la vez que mantienen una resistencia al deslizamiento dentro del rango seguro de 0,4 a 0,7, garantizando así la seguridad y la comodidad para el ejercicio diario.

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