El coeficiente de fricción de los suelos deportivos de madera es el indicador clave para garantizar la seguridad deportiva. Debe controlarse estrictamente dentro de un rango de 0,4 a 0,6. Un coeficiente demasiado alto o demasiado bajo puede suponer riesgos para la seguridad:

Un coeficiente de fricción alto (>0,6) dificultará el movimiento. Cuando los atletas se detienen repentinamente o cambian de dirección, la fricción entre los pies y el suelo supera el rango razonable, lo que puede provocar esguinces de tobillo y distensiones de rodilla. Por ejemplo, en baloncesto, al frenar bruscamente tras una carrera rápida, la fricción excesiva hace que el pie se «pegue» al suelo y la inercia corporal provoca fácilmente una torsión excesiva de las articulaciones. Este tipo de lesión es más común en instalaciones con suelos de madera que no reciben tratamiento profesional.
Un coeficiente de fricción bajo (<0,4) conlleva riesgo de resbalones. Al iniciar, saltar y aterrizar, los pies son propensos a resbalar, lo que afecta la estabilidad del movimiento e incluso provoca caídas y lesiones. En bádminton, los movimientos hacia adelante y hacia atrás son frecuentes. Si el coeficiente de fricción del suelo es insuficiente, las pisadas del jugador no se adhieren bien al suelo, lo que no solo afecta la técnica, sino que también puede causar contusiones en la cintura o las muñecas por resbalones.
El control del coeficiente de fricción se logra mediante múltiples factores: en cuanto a la selección del material del panel, la textura natural del arce y otras superficies de madera dura proporciona una fricción básica; durante el tratamiento de la superficie, se utiliza una lijadora especial para lijar hasta obtener una rugosidad específica (Ra 3-5 μm); el recubrimiento utiliza pintura antideslizante a base de agua, que forma una estructura microscópica cóncava-convexa tras el secado, que no solo mantiene la estabilidad de la fricción, sino que además no daña las suelas del calzado deportivo.
Los recintos profesionales deben comprobar periódicamente el coeficiente de fricción (una vez cada trimestre) y utilizar un medidor de fricción especial para medirlo. Si se detectan desviaciones del estándar, deben ajustarse oportunamente mediante un repintado o un ligero lijado. Asegurarse de que el coeficiente de fricción se mantenga dentro de un rango razonable es fundamental para que los suelos deportivos de madera garanticen la seguridad y mejoren el rendimiento deportivo.

